TIPOS DE VIVIENDA
De acuerdo al Censo de Población y Vivienda 2010 (Consulta de Población de 3 años y más, por municipio, según Lengua del Jefe, Jefa o cónyuge), existen 3 mil 19 hablantes de la lengua chuj, 1 mil 150 más que los datos arrojados por el II Conteo de Población y Vivienda 2005.
Si escasos son los estudios acerca de los tojolabales, no es exagerado afirmar que el pueblo chuj y su cultura son prácticamente desconocidos para la etnología y la antropología mexicanas, a excepción de un estrecho círculo de especialistas e interesados.
Si escasos son los estudios acerca de los tojolabales, no es exagerado afirmar que el pueblo chuj y su cultura son prácticamente desconocidos para la etnología y la antropología mexicanas, a excepción de un estrecho círculo de especialistas e interesados.
En la actualidad, la mayoría del pueblo chuj habita en territorios guatemalteco, en municipios de los altos Cuchumatanes, principalmente en San Mateo Ixtatán, San Sebastián Coatán y San Benito Nentón, todos situados en el departamento de Huehuetenango. En Chiapas los chujes viven en en el ejido de Tziscao y Cuauhtémoc, localidades del municipio de La Trinitaria, en la selva.
Desde el punto de vista lingüístico es difícil trazar las diferencias entre el chuj y el jacalteco - incluso el mam -, lenguas ambas procedentes del tronco protomaya. Según la clasificación de Kaufman propuesta en 1976, el chuj desciende de la gran rama kanjobalana, situada en la línea chujeana junto con el tojolabal, emparentado cercanamente con el kanjobal, acateco, motizintleco (mochó) y jacalteco.
Prácticamente ésta es la misma opinión de Lyle Campbell (1988), con la ligera variante de que se sitúa a la rama kanjobalana al mismo nivel de la chujeana, y al chuj lo equipara con el tojolabal. O cierto es que el chuj y el tojolabal son lenguas muy parecidas y forman un puente entre el jacalteco y el kanjobal de los altos Cuchumatanes con el tseltal y el tsoltsil de los Altos de Chiapas.
El chuj de Guatemala tiene dos variantes: la que se habla en San Mateo Ixtatán y la de san Sebastián Coatán.
Los días coloniales fueron profusos en tragedias para todos estos pueblos y los chujes no son la excepción. La propia guerra de defensa contra el invasor militar los diezmó, amén de epidemias y enfermedades que estuvieron a punto de exterminarlos. Fueron empujados a hábitat aislados mientras los ladinos se quedaban con las mejores tierras y acaparaban el comercio.
El período liberal en Guatemala introdujo cambios hacia finales del siglo XIX, particularmente en la tenencia de la tierra , lo que dejó completamente indefensos a los chujes, que así tuvieron que cruzarla por la entonces ( 1886) joven frontera política y establecerse en Chiapas, en tierras aledañas a os Lagos de Montebello.
En estudios de Jorge Luis Cruz Burguete y Rosalva Aída Hernández Castillo* (Religión y sociedad en el sureste de México, vol. II, CIESAS del Sureste, México, 1989) se reunen aportaciones acerca de los chujes.
Los chujes son excelentes cultivadores de maíz, frijol, chile y calabaza, En el solar de las casas, las huertas y la cría de aves de corral y cerdos complementan la economía chuj.
La organización social de los chujes en Chiapas descansa en la familia nuclear, que se inicia con el matrimonio celebrado con una fiesta durante la cual la pareja recibe los regalos de padrinos, parientes y amigos. La residencia es neolocal, pero con un interesante periodo en el que la pareja recién casada se instala en la casa de los padres del novio para vivir un período de un año, al término del cual, si se han comprendido, forman su nueva casa o regresan a sus respectivas familias de referencia. Tiene una gran importancia el parentesco ritual establecido a través del compadrazgo y que otorga protección al ahijado.
El censo del 2000 menciona que: " ... de la etnia chuj hay 560 personas en la Independencia y 678 en La Trinitaria."
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